Pie de Pollo con Puerros y Champiñones

Los pies o pasteles son platos muy completos porque suelen llevar algún ingrediente proteíco acompañado de varias verduras. Los pies de carne como los de ternera, riñones, cordero... son muy populares en el Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia, se venden mucho como comida para llevar. En Estados Unido los pies de carne llevan masa tanto arriba como también en la base y su relleno suele ser principalmente de pollo, ternera o pavo. Los pies dulces, en mi opinión,  creo que ya forman parte de la gastronomía mundial y ese popular toque de la bola de helado se cree que se popularizó en Estados Unidos allá por el 1890. (fuente Wikipedia) .


No sabría decir si lo que me atrajo realmente de los pies fue su sabor o su estética, porque me enamoran cada vez que veo alguna foto con sus bordes ondulados tocando un hermoso molde (en la mayoría blancos o de colores pasteles), con algunos adornos encima sobre la masa brillante y dorada para dar lugar al relleno cremoso... mmmm me saboreo con cada imagen.


Esta receta es un ejemplo de esa visión, es deliciosa y no muy complicada de hacer, seguro que la primera vez estarás con nervios ante la incertidumbre (como yo) pero una vez que la hagas, le tendrás la suficiente confianza como para hacerla con los ojos cerrados, además si quieres ahorrar tiempo puedes comprar la masa quebrada ya hecha.


Ingredientes para la masa quebrada:
- 225 gr de harina tamizada
- 100 gr de mantequilla bien fría
- una pizca de sal
 
En un bol mezcla todos los ingredientes, procura que la mantequilla esté cortada en cubitos chicos, frota entre los dedos hasta que parezcan miguitas de pan, añade 2-3 cucharadas de agua y trabaja la masa brevemente sobre una superficie con harina, si sientes que está muy seca puedes añadir una cucharada más de agua. Cuando ya tengas una bola compacta envuelve en papel transparente y refrigera mientras preparas el relleno.



Ingredientes:
- 3 pechugas de pollo
- 1 zanahoria
- 1 cebolla grande o 2 pequeñas
- 2 puerros
- 4 clavos
- 10 granos de pimienta negra
- 200 ml de vino blanco
- 250 ml de caldo de pollo
- 75 gr de harina
- 175 ml de nata para cocinar
- 250 gr champiñones laminados
- sal al gusto
- un puñado de perejil fresco picado
- 3 cdas de aceite de oliva
- 1 cda de mantequilla
- 1 yema de huevo batida


Pela la zanahoria y córtala en daditos de medio centímetro, haz lo mismo con la cebolla. El puerro lávalo y córtalo en rodajitas de medio a un centímetro. En una olla coloca el aceite con la mantequilla a fuego medio, cuando la mantequilla se haya derretido pon a sofreir el pollo hasta que esté bien hecho, procura que quede doradito, sácalo y resérvalo a un lado. En la misma olla con el aceite y mantequilla sobrante sofríe la cebolla, los clavos, la pimienta, el puerro y la zanahoria a fuego medio, hasta que estén tiernos, agrega el pollo (imagen 1) y luego añade toda la harina (ya sé que puede parecer demasiada, lo mismo pensé yo, pero confía en la receta) y remueve bien, lo verás todo como un masacote (imagen 2) no te preocupes, añade el vino y con movimientos envolventes sin desesperar remueve todo hasta que se haya incorporado bien y el "masacote" sea menos denso, ahora añade el caldo y repite el procedimiento, cuando esté incorporado agrega la nata junto con  los champiñones, mezcla todo con cuidado (movimientos envolventes), añade el perejil cortado finamente, sazona con sal a tu gusto (imagen 3) y deja cocer por 10 minutos removiendo de vez en cuando.


En un molde apto para horno agrega toda la preparación anterior, también puedes hacerlo en porciones individuales en moldes para soufflés. Cubre con la masa procurando mojar con tus dedos los bordes del molde, haciendo presión para hacer una "tapa" y con la masa que te sobre puedes adornar un poco la superficie, yo hice unas hojas, luego pinta con la yema de huevo batida. Lleva al horno precalentado a 200ºC por 20 - 25 minutos hasta que veas la masa doradita y el relleno esté burbujeando (lo sabrás porque la masa se mueve hacia arriba y abajo).

Preparé un pie grande y 2 chicos, éstos últimos los cubrí con una lámina de hojaldre que había comprado, con lo que me sobró de la lámina hice dos cuadrados y coloqué un poco de mermelada de albaricoque en forma diagonal y uní en el centro las esquinas, lo pinté con huevo, espolvoreé un poco azúcar y lo llevé al horno junto con los pies, ¡me salió el postre sin querer!. Puedes ver uno de ellos en la primera foto.

¡Buen Provecho!

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