Pasta con Salsa de Roquefort y Champiñones con Bacon Crujiente

¿A que el nombre impone? pues es de las más sencillas que se me han ocurrido. 


Haciendo la compra en uno de los super que anuncian ofertas semanales, era la semana italiana, nos llamó la atención por su nombre y la compramos: pasta con ajo del oso. Fue la chispa que encendió esta receta porque con el sabor a ajo y esa presentación merecía una salsa especial. Pensando un poco con el carrito entre los pasillos del super, surgió la idea y aquí la comparto con ustedes.



Evidentemente no es necesario comprar la misma pasta, cualquier otra: fresca, al huevo, seca, larga, corta... le irá bien esta salsa. Si eres vegetariano puedes omitir el bacon o sustituirlo por queso rallado o por un toque de roquefort desmenuzado. No lleva más de 30 minutos prepararla y con pocos ingredientes, tienes un plato (digno de un buen restaurante) en la mesa de tu casa para delicia de tu familia o amigos.

Ingredientes:
- 400 ml de nata para cocinar
- 6-8 champiñones
- 100 gr de queso roquefort
- 20-30 gr de bacon
- aceite de oliva
- pasta de tu elección
- sal y pimienta

Corta el bacon en trocitos pequeños, colócalos en una sartén a fuego medio sin aceite y tapa, deja que se cocine el tiempo necesario, removiendo de vez en cuando hasta que esté crujiente, tostadito, escurre, colócalo sobre papel absorbente y reserva. En una olla con un chorrito de aceite saltea ligeramente los champiñones cortados en láminas, alrededor de unos 2 minutos, resérvalos. En la misma olla a fuego medio calienta la nata sin que hierva, añade el queso en trocitos y remueve bien hasta que se disuelva, sazona con sal y pimienta, añade los champiñones  (sin el agua que hayan soltado), baja el fuego, removiendo de vez en cuando hasta que empiece a coger un poco de cuerpo, a espesarse un poco (unos 5-6 minutos), cuando tengas la consistencia que deseas, aparta del fuego y cubre con una tapa.

                                                          Sin bacon para vegetarianos

Coloca el bacon en un mortero y aplasta los trocitos, sin que llegue a parecer polvo, lo ideal es un tamaño pequeño que al morderlo sientas el crujido. Procede a preparar la pasta como normalmente lo haces y para servir sólo tienes que poner la pasta, un poco de salsa (calientala si es necesario) y espolvorea con el bacon.


¡Buen Provecho!
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